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Oda a “el 7 de Ventorrillo” mayo 15, 2008

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[Texto original enviado por el espermatozoide enmascarado, con motivo del día de San Isidro, patrón de Madrid, y dedicado con todo cariño a las abuelas de el 7 de Ventorrillo]

El 7 de Ventorrillo,
¡ahí es nada!.

¿Es la historia de la histeria
de mujeres desbocadas,
o es la historia de una infamia
que aún no ha sido consumada?.

Es la historia que a diario
se repite en toda España,
la infamia que representa
quitar al pobre su casa.

La Gran Peste Inmobiliaria
que nos arrasó las costas,
estrangulando sus playas
con el cemento y el ladrillo
de mil torres que el sol tapan,

ya con la orilla del mar
hasta el cielo enladrillada,
para seguir el expolio
y la juerga de la untada,
volvió sus ojos al centro
de las ciudades, que estaban
desprotegidas del todo
ante su acoso y su saña.

El ladrillo bucanero
se alió con la Gran Banca,
los piratas del dinero,
y pues que el dúo lo quiso,
quienes se encuentran sin blanca,
se han de hipotecar primero
para poder comprarcasa.

Solo los viejos sobraban
[contratos de renta antigua]
para transformar un timo
en la perfecta jugada
de esta pareja nefasta,

y llegan las inmobiliarias
llamadas asustaviejas
a comprar con bicho dentro
los edificios completos
con destino al matadero.

Hay que ver que listos
y hay que ver que listas
son los periodistos
y las periodistas
algunos…no todos,
y muchos economistas,
hablando hasta por los codos
de burbuja inmobiliaria
creadora de riqueza
olvidándose decir
que a costa de la pobreza

Estos no han creado nada,
son parásitos sociales,
y pese a sus jets y yates,
solo son lobos feroces
que nos cazan en manada.

Crearon o descubrieron,
Edison, Einstein, Copérnico,
o el que inventó la fregona,
levantando a las mujeres
arrodilladas, del suelo.

El siete de Ventorrillo,
nunca ellos se lo esperaban,
ni podían imaginar
que siete mujeres bravas,
Chelo, Luisa, Adela, Juana,
María Jesús, Angelita,
Esperanza y su niñita,
ésas siete de la fama,

les iban a plantar cara,
y setenta veces siete
decirles que no aceptaban
el aviso perentorio
que a la calle les echaba.

¡Ay, Sistemas 23
quién te ha visto
y quién te ve!

Siete vidas,
siete historias,
de pesares y congojas,
de lágrimas y de rabia,
ésa tierra tan feraz
donde germinan las canas,
más también días de alegría
y noches de amor hasta el alba.

Nunca todo es agonía,
y tras toda tormenta hay calma.

Recuerdos de corredor,
de corredor de corrala
que protege la baranda,
cara a un patio,
del que se alzan, cual globos
que van a lo alto,
voces, risas, gritos, llantos
de niños que están jugando
al chito, al gua y a la taba
y a la comba ellas saltando.

Canícula de agosto
estío y calor
resucita la imagen
de aquellos días
que al declinar la tarde,
aparecía
teñido el horizonte
y el cielo ardía
en mil colores.

En el lánguido ocaso,
se despiertan las flores
y exhalan sus mejores
fragancias olorosas
de geranios y rosas.

Volar de mariposas
cual suspiros del aire,
leves, todo es temblor
en sus alas hermosas,
etéreas, vaporosas.

Al ser verano,
raudos cruzan el cielo,
tras los mosquitos,
gorriones y vencejos,
lanzando gritos.

Entre las vigas del corredor
zigzaguea un murciélago,
un radar insectívoro,
y volador.

Las chimeneas,
que anidan el tejado
pintan de albura el cielo
con humo blanco.

Y en la alacena,
se afanan las mujeres
para la cena.

La belleza hecha voz
canta una copla,
copla de España;
otras seis la acompañan.
Con atención,
las tejas
son orejas
el orfeón.

San Cayetano,
fiesta y verbena
van en cadena
y de la mano

El patio se engalana
por dos pesetas
faroles de papel
y cadenetas.

Limoná
con canela,
portón abierto;
quien quiere, bebe gratis,
por tradición
y de concierto.

Pañuelo en la cabeza,
clavel al pelo,
acariciando el suelo
zapatos de charol,
la falda es un revuelo
de percal, bien planchá,
y explosión de colores,
como un cohete,
del mantón de Manila
que alegra la pupila
paseando Embajadores
y Tribulete.

Ladrillo y organillo
para bailar
¡ole que sí!
con garbo y con salero
un schottis retrechero
de su Madrid.

Chelo, Luisa, Adela, Juana,
María Jesús, Angelita,
Esperanza y su niñita,
son las siete de la fama.

Y una pregunta sencilla:
¿todo ésto quiere comprar
el Clan Especulador?

¡Qué horror!
Se pueden atragantar.

¿Tienen precio los recuerdos?
¿Se puede tasar el alba?

Las cosas cuestan un precio.
otra cosa es que lo valgan.

pero el especulador,
voraz y necio,
que confunde corrala con corral,
también confundirá
como dijo el ilustre pensador
precio y valor, valor y precio.

El siete de Ventorrillo,
es algo más que una casa,
es la andadura vital
de corredor y pasillo
de quienes moran en ella
fundida con su argamasa.

Y pues que la vida es
como una noria,
que gira, gira y gira,
nos pone en cada giro
unas veces abajo
y otras arriba;
con cada canjilón
nos llegan los recuerdos
de sopetón.

Y como dice la copla del cariño verdadero
el 7 de Ventorrillo
ni se compra…
ni se vende…
no hay en el mundo dinero…

Nunca se podrá comprar
la historia, el tiempo, los sueños,
la nostalgia y la verdad.

El 7 de Ventorrillo
es Conjunto Histórico Artístico
y de Protección Arqueológica.
Solo falta proteger
a quienes viven en él
con algo tan esencial
como la Protección Social.

En el Avapiés-Embajadores de los madriles a doce de mayo de MMVIII

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